¿Cómo se comunican las abejas? El sorprendente lenguaje de la colmena
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Las abejas no hablan como nosotros, pero tienen un sistema de comunicación sorprendentemente sofisticado. Se comunican mediante danzas, feromonas, vibraciones, olores y contacto con las antenas para indicar dónde hay alimento, coordinar el trabajo de la colonia, reconocer a la reina o alertar de posibles peligros.
De hecho, su famosa danza del meneo o waggle dance permite transmitir información sobre la dirección y la distancia a la que se encuentra una fuente de alimento. Una especie de GPS natural dentro de la colmena
La danza de las abejas: un GPS con alas
Una abeja exploradora encuentra una zona con flores especialmente interesante, recoge néctar y regresa a la colmena. Pero, ¿cómo explica a las demás dónde está?
Bailando.
Durante la llamada danza del meneo, la abeja realiza una serie de movimientos sobre el panal. La duración de la parte en la que mueve rápidamente el abdomen está relacionada con la distancia hasta el alimento, mientras que el ángulo del movimiento indica la dirección respecto a la posición del sol.
Y no es solo una teoría curiosa. Como ejemplo, los datos recopilados por el programa de apicultura de NC State muestran que un tramo de meneo de unos 2,5 segundos puede señalar una fuente situada aproximadamente a 2,6 kilómetros de la colmena.
El científico austríaco Karl von Frisch dedicó décadas a descifrar este comportamiento y su trabajo sobre el lenguaje de las abejas contribuyó a que recibiera el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973.
Las feromonas: mensajes invisibles dentro de la colmena
Pero para entender cómo se comunican las abejas, no basta con observar sus bailes.
Dentro de la colmena existe también todo un lenguaje químico basado en las feromonas: sustancias que provocan determinadas respuestas en otras abejas.
La reina, las obreras e incluso las larvas producen diferentes señales químicas que participan en procesos como la reproducción, la búsqueda de alimento, la defensa de la colonia o el cuidado de las crías.
Uno de los ejemplos más interesantes es la feromona de la reina. Su presencia ayuda a mantener la organización social de la colonia y transmite información a las obreras sobre su estado.
Y aquí la ciencia ha descubierto algo especialmente curioso.
Un estudio publicado en BMC Biology observó que algunas obreras actúan prácticamente como “mensajeras” de la reina: después de entrar en contacto con ella, modifican su movimiento y ayudan a distribuir su señal química por la colmena. Un sistema especialmente útil en colonias que pueden superar las 60.000 abejas.
Vibraciones y antenas: comunicarse en la oscuridad
Hay un pequeño problema con la danza de las abejas: gran parte de ella ocurre dentro de una colmena donde apenas hay luz.
Por eso, las demás abejas no dependen únicamente de la vista.
Las investigaciones apuntan a que siguen a la abeja que danza utilizando una combinación de contacto con las antenas, vibraciones transmitidas por el panal, movimientos del aire y señales acústicas.
Es decir, la comunicación de las abejas no funciona mediante un único sentido. Es un auténtico sistema multimodal en el que movimiento, tacto, olor y vibración trabajan al mismo tiempo.
Incluso existen señales vibratorias que pueden modificar el comportamiento de otras abejas. Una de las más estudiadas es el denominado “stop signal”, un breve pulso vibratorio relacionado con la regulación de determinadas actividades dentro de la colonia.
El olor también ayuda a encontrar las flores
La danza puede indicar algo parecido a: “hay una buena fuente de alimento en aquella dirección y a esta distancia”. Pero todavía falta encontrar las flores concretas.
Ahí entra en juego el olfato.
Las abejas exploradoras pueden regresar impregnadas con el olor de las flores que han visitado. Las demás combinan esa información aromática con las indicaciones de la danza para localizar con mayor precisión la fuente de alimento.
La explicación aceptada actualmente es precisamente esa: la danza guía a las abejas hacia una zona y las señales olfativas ayudan a localizar el recurso concreto.
¿Por qué necesitan comunicarse tanto?
Una colmena funciona gracias a miles de individuos que coordinan continuamente sus acciones.
Encontrar flores, alimentar a las larvas, proteger la entrada de la colmena, regular la reproducción, cuidar a la reina o decidir cuándo desplazarse requiere un enorme intercambio de información.
Por eso, el lenguaje de las abejas combina señales químicas, movimientos, olores, vibraciones y contacto físico. Las feromonas, por ejemplo, intervienen prácticamente en todas las grandes actividades de la colonia, desde la búsqueda de alimento hasta la defensa y el enjambrazón.
Descubre nuestro compromiso con las abejas
En Granja San Francisco trabajamos para contribuir a la preservación de las abejas y otros polinizadores mediante proyectos de repoblación de colmenas, creación de hábitats y divulgación.