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vista de una colmena con un panal cubierto de abejas.

¿Qué ocurre dentro de una colmena? Descúbrelo

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Dentro de una colmena, miles de abejas realizan simultáneamente las tareas necesarias para que la colonia sobreviva. La reina pone huevos, las obreras cuidan las crías, construyen el panal, transforman el néctar en miel, almacenan polen, regulan la temperatura y protegen la entrada. Los zánganos, por su parte, participan principalmente en la reproducción de la especie.

Desde fuera, una colmena puede parecer simplemente una caja de la que entran y salen abejas. Sin embargo, en su interior funciona una comunidad perfectamente coordinada en la que miles de individuos realizan tareas diferentes al mismo tiempo.

Mientras unas abejas regresan cargadas de néctar y polen, otras alimentan a las larvas, limpian las celdas, construyen el panal, protegen la entrada o regulan la temperatura. Al mismo tiempo, la reina pone huevos y el néctar recogido en las flores comienza su transformación en miel.

Pero ¿qué ocurre dentro de una colmena y cómo consiguen organizarse tantas abejas? Para entenderlo, primero debemos conocer quiénes viven en ella y cuál es la función de cada individuo.

Colmena, colonia, panal y enjambre: ¿son lo mismo?

Aunque estos términos suelen utilizarse como si fueran sinónimos, cada uno tiene un significado diferente:

  • La colmena es la estructura física donde viven las abejas. Puede tratarse de una cavidad natural o de una instalación preparada por un apicultor.
  • La colonia es el conjunto de abejas que habita en ella.
  • El panal es la estructura de cera formada por celdas hexagonales.
  • El enjambre es un grupo de abejas que abandona una colonia junto con una reina para buscar un nuevo lugar donde instalarse.

Por tanto, la colmena es la casa, mientras que la colonia es la comunidad que vive dentro de ella.

¿Quién vive dentro de una colmena?

En una colonia de abeja melífera, principalmente de la especie Apis mellifera, encontramos tres tipos de abejas adultas: la reina, las obreras y los zánganos.

Cada uno cumple una función diferente y necesaria para la supervivencia y reproducción de la colonia.

La abeja reina

Normalmente, en una colonia existe una sola abeja reina. Su principal función es poner los huevos de los que nacerán las futuras obreras, los zánganos y, cuando sea necesario, nuevas reinas.

También produce feromonas, unas sustancias químicas que ayudan a mantener la cohesión y la organización de la colonia.

Aunque se la denomine reina, no dirige conscientemente el trabajo del resto de las abejas ni les da órdenes. La organización de la colmena surge de la comunicación y de la respuesta colectiva a las necesidades de la colonia.

La reina tiene un abdomen más largo que las obreras y puede vivir durante varios años, mucho más que una obrera nacida durante la época de mayor actividad.

Las abejas obreras

Las obreras son hembras y representan la mayor parte de la población de una colmena. Son las responsables de casi todas las tareas necesarias para mantenerla en funcionamiento.

Entre sus principales funciones se encuentran:

  • Limpiar y preparar las celdas.
  • Alimentar a las larvas.
  • Cuidar a la reina.
  • Producir cera.
  • Construir y reparar los panales.
  • Recibir el néctar de las recolectoras.
  • Transformar y almacenar el alimento.
  • Regular la temperatura.
  • Ventilar el interior.
  • Proteger la entrada.
  • Buscar néctar, polen, agua y resinas.

Sus tareas suelen cambiar a medida que envejecen. Las obreras más jóvenes trabajan principalmente dentro de la colmena, mientras que las de mayor edad suelen salir al exterior para recolectar recursos.

Sin embargo, este reparto es flexible. Las abejas pueden adaptar sus funciones cuando la colonia necesita más cuidadoras, constructoras, recolectoras o defensoras.

Los zánganos

Los zánganos son los machos de la colonia. Su función principal está relacionada con la reproducción, ya que pueden fecundar a una reina durante los vuelos de apareamiento.

No recogen néctar ni polen, no producen miel y tampoco disponen de aguijón. Su presencia suele aumentar durante la primavera y el verano, cuando las condiciones son más favorables para la reproducción.

Cuando llega el otoño y disminuyen los recursos, las obreras pueden expulsarlos de la colmena para reservar el alimento disponible para el resto de la colonia.

¿Cómo se reparten el trabajo las abejas obreras?

El reparto de tareas suele estar relacionado con la edad de las obreras, aunque no funciona como un calendario rígido.

Durante sus primeros días de vida, una obrera suele limpiar las celdas y preparar el espacio para que la reina pueda depositar nuevos huevos.

Posteriormente, puede encargarse de alimentar a las larvas, atender a la reina, producir cera, construir el panal o recibir el néctar que traen las recolectoras.

Más adelante, algunas obreras se ocupan de ventilar la colmena, vigilar la entrada o defenderla frente a posibles amenazas.

Finalmente, muchas salen al exterior para buscar:

  • Néctar.
  • Polen.
  • Agua.
  • Resinas vegetales.

Esta distribución permite que las abejas jóvenes trabajen protegidas en el interior hasta desarrollar la capacidad y la experiencia necesarias para volar fuera de la colmena.

El panal: mucho más que un almacén de miel

El panal es una estructura construida con cera producida por las propias obreras. Está compuesto por miles de celdas que tienen una característica forma hexagonal.

Esta forma permite aprovechar muy bien el espacio y crear una estructura resistente utilizando una cantidad eficiente de cera.

Las celdas del panal pueden utilizarse para:

  • Depositar huevos.
  • Criar larvas y pupas.
  • Guardar néctar.
  • Almacenar miel.
  • Conservar polen.
  • Criar zánganos.
  • Desarrollar nuevas reinas en celdas especiales.

Por tanto, no todas las celdas contienen miel.

La zona central del panal suele estar destinada a la cría. A su alrededor pueden encontrarse reservas de polen y, en las zonas superiores o más alejadas, miel almacenada.

Cuando las abejas sellan una celda con una fina capa de cera se dice que está operculada. Esto puede suceder para proteger a una pupa durante su desarrollo o para conservar la miel una vez que ha alcanzado el grado adecuado de maduración.

¿Cómo nacen las abejas?

Todas las abejas pasan por cuatro etapas durante su desarrollo:

  1. Huevo.
  2. Larva.
  3. Pupa.
  4. Abeja adulta.

El proceso comienza cuando la reina deposita un huevo en una celda que las obreras han limpiado previamente.

Cuando nace la larva, las abejas nodrizas la alimentan varias veces al día. Más adelante, la celda se sella y comienza la fase de pupa. Durante esta etapa se produce la transformación que dará lugar a la abeja adulta.

Los huevos fecundados pueden originar obreras o reinas, mientras que los huevos no fecundados producen zánganos.

La alimentación y el tipo de celda influyen en el desarrollo de las futuras abejas. Las larvas destinadas a convertirse en reinas se desarrollan en celdas especiales y reciben una alimentación abundante basada en jalea real.

¿Cómo se produce la miel dentro de la colmena?

La miel no se encuentra ya elaborada en las flores. Las flores producen néctar, una sustancia azucarada que las abejas recolectan y transforman mediante un proceso colectivo.

El camino del néctar hasta convertirse en miel puede resumirse en estos pasos:

  1. Las abejas recolectoras visitan las flores y extraen el néctar.
  2. Lo transportan hasta la colmena.
  3. Al regresar, lo transfieren a otras obreras.
  4. Las abejas incorporan enzimas que comienzan a transformar su composición.
  5. El néctar se deposita en las celdas del panal.
  6. Las obreras ventilan la colmena para reducir progresivamente su humedad.
  7. Cuando la miel ha madurado, la celda se sella con cera.

La miel es, por tanto, el resultado de transformar, concentrar y almacenar el néctar de las flores.

Además de ser un alimento para las personas, representa una importante reserva energética para la propia colonia, especialmente durante las épocas en las que no hay flores disponibles.

¿Qué hacen las abejas con el polen?

Las abejas también recogen polen durante sus visitas a las flores. Lo transportan principalmente en unas estructuras situadas en sus patas posteriores, donde pueden verse pequeñas cargas de diferentes colores.

Una vez dentro de la colmena, el polen se deposita en las celdas y puede mezclarse con néctar y otras sustancias. Este alimento resulta especialmente importante para las abejas jóvenes y para el desarrollo de las crías.

Cuando las abejas pasan de una flor a otra, también trasladan granos de polen entre las plantas. Este proceso contribuye a la polinización y resulta esencial para la reproducción de numerosas especies vegetales.

¿Cómo se comunican las abejas?

Para coordinar todas estas actividades, las abejas utilizan diferentes sistemas de comunicación:

  • Feromonas.
  • Contacto físico.
  • Vibraciones.
  • Sonidos.
  • Intercambio de alimento.
  • Movimientos realizados sobre el panal.

Uno de los comportamientos más conocidos es la llamada danza del meneo.

Cuando una recolectora encuentra una fuente interesante de alimento, puede realizar una serie de movimientos sobre el panal. Estos movimientos proporcionan a otras abejas información sobre la dirección y la distancia aproximada a la que se encuentran las flores.

La danza no funciona exactamente como un lenguaje humano, pero sí es un sistema muy especializado para transmitir información útil a la colonia.

¿Cómo regulan la temperatura?

Las abejas necesitan mantener unas condiciones relativamente estables dentro de la colmena, especialmente en la zona donde se desarrollan las crías.

Cuando hace frío, pueden:

  • Agruparse estrechamente.
  • Contraer los músculos utilizados para volar.
  • Generar calor mediante la actividad muscular.
  • Cambiar de posición dentro del grupo.

Cuando hace calor:

  • Ventilan mediante el movimiento de sus alas.
  • Recogen agua.
  • Distribuyen pequeñas gotas por el interior.
  • Facilitan el enfriamiento mediante la evaporación.
  • Se redistribuyen para mejorar la circulación del aire.

La regulación de la temperatura es el resultado de muchas acciones individuales que, en conjunto, permiten proteger a la colonia.

¿Cómo mantienen limpia y protegida la colmena?

Las obreras también se ocupan de mantener limpio el interior. Preparan las celdas antes de la puesta, eliminan residuos y retiran a las abejas que han muerto.

Además, utilizan propóleo, una sustancia elaborada a partir de resinas vegetales. Con él pueden sellar pequeñas grietas, recubrir superficies y aislar determinados elementos que no pueden retirar.

En la entrada se sitúan las abejas guardianas. Estas obreras reconocen a los miembros de su colonia principalmente mediante señales químicas.

Cuando detectan una amenaza, pueden alertar a otras abejas y defender el acceso mediante el aguijón.

Las abejas no atacan de forma indiscriminada. Su comportamiento defensivo suele aparecer cuando perciben que la colonia, sus crías o sus reservas están amenazadas.

¿La actividad se detiene por la noche?

Por la noche disminuyen las salidas al exterior, pero la actividad dentro de la colmena continúa.

Las obreras siguen:

  • Cuidando a las larvas.
  • Procesando el néctar.
  • Regulando la temperatura.
  • Limpiando las celdas.
  • Manteniendo y reparando el panal.

Algunas abejas descansan, aunque no lo hacen todas al mismo tiempo. De esta manera, la colonia puede mantener en funcionamiento sus tareas esenciales durante las 24 horas del día.

¿Qué sucede dentro de la colmena durante el invierno?

El funcionamiento de una colmena cambia según la estación, la temperatura y la disponibilidad de flores.

Durante el invierno, la actividad exterior suele reducirse. Las abejas permanecen agrupadas para conservar el calor y consumen las reservas de miel acumuladas durante los meses de mayor floración.

La puesta de huevos y la cantidad de cría también pueden disminuir, especialmente en regiones con inviernos fríos.

En primavera y verano, por el contrario, aumenta la floración, crece la población de la colonia y se intensifican la recolección, la construcción de panales y el almacenamiento de alimento.

¿Qué papel tiene el apicultor?

El apicultor no dirige el funcionamiento interno de la colonia, pero puede ayudar a mantener unas condiciones adecuadas.

Entre sus principales tareas se encuentran:

  • Supervisar la salud de las abejas.
  • Comprobar las reservas de alimento.
  • Proporcionar espacio cuando crece la colonia.
  • Vigilar la presencia de enfermedades y parásitos.
  • Mantener las colmenas en buen estado.
  • Aplicar medidas sanitarias autorizadas cuando sea necesario.
  • Recoger la miel de forma responsable.

Trabajar con abejas requiere conocimientos, experiencia, protección y respeto por su comportamiento. Una colmena no debe manipularse sin el equipamiento y la preparación adecuados.

Una comunidad en constante actividad

Dentro de una colmena no existe una única abeja que controle todo lo que sucede. Su funcionamiento depende de miles de pequeñas acciones coordinadas.

Cada celda limpiada, cada larva alimentada, cada carga de polen transportada y cada gota de néctar almacenada contribuyen a la supervivencia de la colonia.

La miel que llega a nuestra mesa es uno de los resultados visibles de este complejo trabajo colectivo. Conocer qué ocurre dentro de una colmena nos ayuda a comprender mejor su origen y a valorar la importancia de las abejas, la biodiversidad y el trabajo de los apicultores.

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