¿Cuánto vive una abeja? La vida de una abeja dentro de la colmena
¿Cuánto vive una abeja? La respuesta depende del tipo de abeja y de la época del año. Una abeja obrera puede vivir aproximadamente un mes durante los periodos de mayor actividad, mientras que las abejas que pasan el invierno pueden vivir varios meses. La reina, en cambio, puede vivir varios años.
Pero la vida de una abeja es mucho más que una cuestión de tiempo. Desde que nace hasta que sale de la colmena para recoger néctar y polen, cada abeja desempeña una función diferente para mantener viva a toda la colonia. Descubrimos cómo es la vida de las abejas y qué ocurre dentro de una colmena.
¿Cuánto vive una abeja?
La respuesta corta es: depende de qué abeja estemos hablando.
En una colonia de abejas melíferas (Apis mellifera) encontramos principalmente tres tipos de individuos: abejas obreras, reina y zánganos. Cada uno tiene una función diferente y, por tanto, también una esperanza de vida diferente.
La vida de una abeja obrera
La mayoría de las abejas que vemos alrededor de una colmena son obreras. Son hembras y realizan prácticamente todas las tareas necesarias para que la colonia funcione.
Y aquí viene una de las curiosidades más interesantes: una abeja obrera no nace sabiendo hacer todas sus tareas.
A medida que envejece, va cambiando de función.
1. Nace en una celda
Todo comienza cuando la reina pone un huevo en una celda de cera. En las abejas obreras, este proceso dura aproximadamente 21 días, aunque puede variar según las condiciones.
El desarrollo pasa por cuatro etapas:
huevo → larva → pupa → abeja adulta
2. Sus primeros días: cuidar la colmena
Cuando emerge como adulta, la abeja comienza a trabajar dentro de la colmena.
Entre sus primeras tareas están:
- Limpiar las celdas.
- Cuidar de las larvas.
- Alimentar a las abejas jóvenes.
- Mantener la temperatura de la colonia.
- Recibir y almacenar néctar y polen.
Las abejas jóvenes cuentan con glándulas que les permiten producir alimento para las larvas, incluida la jalea real utilizada en determinadas fases de la alimentación y especialmente en la crianza de reinas.
3. Después: cuidar y proteger
A medida que envejece, la obrera va asumiendo nuevas responsabilidades.
Puede encargarse de ventilar la colmena moviendo sus alas, ayudar a mantener las condiciones adecuadas en el interior o convertirse en abeja guardiana en la entrada.
Finalmente llega uno de los trabajos más conocidos:
Salir a buscar alimento
Las abejas recolectoras abandonan la colmena para buscar néctar, polen y agua.
El néctar será posteriormente transformado y almacenado como miel, mientras que el polen constituye una fuente importante de proteínas para la colonia.
Por eso, cuando vemos una abeja volando de flor en flor, estamos viendo solamente una pequeña parte de toda su vida.
La próxima vez que veas una abeja volando entre las flores, piensa que estás viendo mucho más que un pequeño insecto: estás viendo a una de las trabajadoras de una comunidad perfectamente organizada.
Desde los primeros días dentro de la colmena hasta sus vuelos en busca de néctar y polen, cada abeja tiene un papel importante en la vida de la colonia. Y gracias al trabajo conjunto de todas ellas, el néctar de las flores puede acabar convirtiéndose en uno de los alimentos más conocidos y apreciados: la mie
La próxima vez que veas una abeja volando entre las flores, piensa que estás viendo mucho más que un pequeño insecto: estás viendo a una de las trabajadoras de una comunidad perfectamente organizada.
Desde los primeros días dentro de la colmena hasta sus vuelos en busca de néctar y polen, cada abeja tiene un papel importante en la vida de la colonia. Y gracias al trabajo conjunto de todas ellas, el néctar de las flores puede acabar convirtiéndose en uno de los alimentos más conocidos y apreciados: la mie