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Colmenas de abejas en un apiario, donde las abejas elaboran miel de forma natural

¿Cómo hacen la miel las abejas? Del néctar de las flores al tarro

4 minutos

La miel comienza en las flores. Las abejas recolectan su néctar, lo transportan hasta la colmena y, mediante un proceso natural de transformación, incorporación de enzimas y reducción de la humedad, lo convierten en miel. Después, cuando ha alcanzado el grado de maduración adecuado, la almacenan y sellan dentro de las celdas del panal.

Pero detrás de una cucharada de miel hay mucho más: miles de vuelos, una extraordinaria organización dentro de la colmena y el trabajo cuidadoso de los apicultores.

Te contamos cómo hacen la miel las abejas, paso a paso.

1. Todo comienza con el néctar de las flores

El proceso empieza fuera de la colmena.

Las abejas obreras recolectoras vuelan en busca de flores que les proporcionen néctar, una solución natural rica principalmente en azúcares que constituye la materia prima de las mieles florales.

Utilizando su probóscide, una especie de lengua especializada, la abeja extrae el néctar de la flor y lo almacena temporalmente en el denominado buche melario, una estructura diferente de su aparato digestivo destinada al transporte del néctar.

Durante una misma salida, una abeja puede visitar numerosas flores antes de regresar a la colmena.

Además, cuando una obrera localiza una fuente de alimento especialmente interesante, puede comunicar a otras abejas información sobre su localización mediante movimientos conocidos como danza de las abejas.

Así comienza un proceso colectivo en el que participa buena parte de la colonia.

2. El néctar llega a la colmena

Cuando la abeja recolectora vuelve a la colmena, entrega el néctar a otras abejas obreras.

A partir de ese momento comienza una transformación tanto física como bioquímica.

Durante el intercambio del néctar entre las abejas se incorporan enzimas naturales que modifican progresivamente algunos de sus azúcares.

Después, el néctar se deposita en las celdas de cera del panal.

En este momento todavía contiene mucha más agua que la miel que conocemos, por lo que debe comenzar su proceso de maduración.

3. Las abejas reducen la humedad del néctar

Una de las fases más sorprendentes de la elaboración de la miel tiene lugar dentro de la propia colmena.

Las abejas favorecen la circulación del aire mediante el movimiento de sus alas, ayudando a que parte del agua presente en el néctar se evapore progresivamente.

La temperatura y ventilación del interior de la colonia también contribuyen a este proceso.

Poco a poco, el néctar se va concentrando hasta adquirir las características propias de la miel madura.

Como referencia, la FAO explica que, cuando el contenido de agua se sitúa por debajo de aproximadamente el 20 %, las abejas pueden proceder al sellado de la celda.

4. El operculado: cuando la miel está lista

Cuando la miel ha alcanzado un grado adecuado de maduración, las abejas cierran las celdas del panal utilizando una fina capa de cera.

Este proceso se denomina operculado.

El opérculo protege la miel almacenada y permite conservarla dentro de la colmena como una importante reserva de alimento para la colonia, especialmente durante los periodos en los que existe menor disponibilidad de flores.

Cuando observamos un panal cubierto por estas pequeñas tapas de cera estamos viendo, por tanto, una de las últimas fases del proceso natural de elaboración de la miel.

5. La recolección por parte del apicultor

A partir de aquí comienza el trabajo del apicultor.

Cuando los panales contienen miel suficientemente madura, se seleccionan los cuadros adecuados para proceder a su extracción, procurando siempre mantener el equilibrio y las reservas que necesita la colonia.

La apicultura requiere conocimiento, experiencia y observación constante. El estado de las abejas, la floración disponible, las condiciones meteorológicas y el momento de recolección influyen directamente en cada cosecha.

Durante la extracción se retiran los opérculos de cera y la miel se separa del panal, habitualmente mediante sistemas de centrifugación.

Después puede filtrarse para retirar pequeñas partículas naturales procedentes de la extracción antes de continuar con su preparación y envasado.

De la flor a la miel: un trabajo colectivo extraordinario

La elaboración de la miel no es un proceso inmediato.

Cada cosecha es el resultado del trabajo coordinado de miles de abejas que exploran su entorno, localizan recursos, recolectan néctar, lo transportan, transforman y almacenan dentro de la colmena.

Y su origen también explica por qué no todas las mieles son iguales.

La vegetación disponible, las especies florales, el territorio, el clima y el momento de la cosecha pueden influir en su color, aroma, textura y sabor.

Por eso, cuando disfrutamos de una cucharada de miel, también estamos descubriendo una pequeña expresión del paisaje del que procede.

Comprometidos con las abejas y su entorno

Conocer cómo se produce la miel también ayuda a comprender por qué proteger a las abejas, a los polinizadores y los espacios en los que encuentran alimento es tan importante. En Granja San Francisco impulsamos diferentes iniciativas relacionadas con la biodiversidad, la apicultura y la protección de los polinizadores.

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